miércoles 7 de mayo de 2008

Diagnóstico de una empresa

Siguiendo el hilo del anterior post quiero comentar en éste alguna opinión sobre cómo valorar una empresa, ya sea cotizada ó no.

El proceso de valoración de una empresa no deja de ser un diagnóstico de su situación y de la de su entorno.

Cuando un médico examina a un paciente, lo primero que hace es recopilar tantos síntomas "relevantes" como le sea posible. Intentar buscar de qué forma están correlacionados y si todos ellos o la mayoría se pueden deber a una causa principal, la enfermedad. Cualquier información del entorno y antecedentes también puede servir de ayuda. Finalmente, si ya tiene una idea de la localización del problema puede hacer una prueba más focalizada que le confirme la enfermedad y diagnosticar en consencuencia.

Del mismo modo, cuando analizamos una empresa, analizamos en primer lugar una serie de síntomas.

Los financieros, comunes a todas las empresas, son los que mejor nos enseñan en las universidades y escuelas de negocio. Siempre tenemos la tendencia a buscar una fórmula que nos sirva para todo, ya que también, es la única forma de que podamos comparar entre distintas empresas y así valorar al menos comparativamente.

Así, es muy común comparar los distintos ratios entre empresas similares del mismo sector.

Éstos, al igual que en el caso del médico, nos pueden ayudar a descubrir cuál es la causa del comportamiento. Pero en sí mismos no dejan de ser simples síntomas.

Por ello mismo, tampoco veo sentido en que se busquen tendencias en dichos síntomas. El hecho de que, por ejemplo, en los últimos años el beneficio de una empresa haya aumentado un 25% anual, no significa que vaya a seguir haciéndolo. Del mismo modo, que el hecho de que en un paciente haya aumentado la fiebre no significa que vaya a seguir haciéndolo.

En lugar de ello deberíamos preguntarnos junto con el resto de síntomas, qué es lo que ha hecho que se aumente dicho beneficio y si esta causa estará presente en los próximos años.

El problema está en que no hay una fórmula única para descubrir esa última causa y por eso se habla de la valoración de empresas como casi un arte.

Pero el primer paso para llegar a conocer algo es darse cuenta que no lo conocemos y, por eso, no veo recomendable invertir en una empresa si no sabemos cuál es la causa última de sus resultados.